COMPARTIENDO CONOCIMIENTO





La vida es un caminar...
y cada día que pasa un avanzar.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Formación y desarrollo: NO SUPONGA, PREGUNTE Y DIGA PARA QUE SE COMUNIQUE MEJOR.

“ Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia”.
(Jean Paul Sartre)

No suponga, pregunte y diga  para que  se  comunique mejor.



Dar  por  supuesto lo que  la otra persona está  pensando,  lo que va  hacer  o lo que  está  sintiendo es  la  causa  de muchos conflictos  en las  relaciones interpersonales; comportamiento  que  conducen  a  interminables  discusiones, a equivocaciones en la  toma  de  decisiones y acusaciones recíprocas.

Como  si tuviéramos una  “ bola  de  cristal”  en nuestro cerebro, o poseyéramos una  habilidad extraordinaria  para  leer la mente  de  los  demás nos  arrogamos  la  facultad  de  hacer suposiciones sobre lo que  el  otro no ha  dicho, no ha  hecho  ni  ha  expresado. En esta faceta  de la  comunicación, la  habilidad  que posee nuestro cerebro de hacer analogías o buscar  el camino  más  fácil y seguro para  resolver  situaciones  novedosas a través de experiencias pasadas que han quedado registradas  en la memoria,  se  constituye  en una  mala  experiencia que nos  acarrea  grandes  dificultades, ya que  de la misma manera, nuestro cerebro nos lleva a la  tendencia  de predecir  lo que  los  demás  van a  hacer, pensar o decir, suponiendo que  actuarán  acorde  a las  experiencias  que  hemos  vivido,  con esas  mismas personas  o  con  otras  a quien asociamos  con la  situación actual.

Cuando hacemos suposiciones creamos  un mundo de  fantasías en el  que  mediante  un  monólogo interior somos  capaces  de  hablar  en nombre  propio  y  en nombre  de los  demás, damos nuestras  respuestas y  damos las respuestas  del otro. Creamos  historias  ficticias  que  luego   descubrimos para darnos  cuenta   que nada era como pensábamos, ni era  realidad. Esto   después  de haber  sufrido, de habernos  llenado  de  enojos, predisposiciones y haber  formado  un  conflicto innecesario. 

Al respecto afirma Miguel   Ruiz en su  libro los  cuatro acuerdo, que incurrimos en la  suposición porque queremos  satisfacer la  necesidad  de  saber, de sentirnos seguros y  remplazar  la  tarea  de  comunicarnos(Decir  y preguntar), por  eso si los  demás nos  dicen  algo suponemos;  y si no nos  dicen,  también suponemos,  de  esa manera   vemos  lo que  queremos  ver, oímos lo que  queremos  oír. Si no entendemos  algo  suponemos porque  no  tenemos el valor  de  preguntar o de decir, y pensamos  que los demás deben  saber;  qué queremos o cómo  nos  sentimos.

No  hacer  suposiciones implica  dejar de  imaginarnos  o  afirmar   cosas  sobre  los  demás  sin antes  haber  escrutado lo suficiente, sin haber preguntado  a  la  otra persona lo que  piensa, lo que  hará o el porqué  de las  cosas. Solo preguntando lo que no sabemos  podremos  adentrarnos en el pensamiento del  otro  sin suposiciones;  lo que implica  la  capacidad  de  escuchar de  forma  activa  para lograr  comprender  las  razones profundas  de los  pensamientos, sentimientos  y comportamientos de los demás.


La  clave  de  este proceso está en un trabajo comprometido por mejorar nuestra  comunicación, perdiendo el miedo  de  expresar lo que pensamos, sentimos o necesitamos, superando así  la idea que  la otra persona  debe saberlo todo sobre  nosotros. De igual manera  hemos  de  trabajar  en nuestra capacidad  de  preguntar todo lo que necesitamos  saber  sin suponer nada; ni antes  de  preguntar ni  después de  preguntar. 

domingo, 8 de marzo de 2015

Píldoras del Evangelio. LA VIDA ES UN CONSTANTE PROCESO DE DESTRUCCIÓN Y CONSTRUCCIÓN.



La vida es un constante proceso de destrucción y construcción. 
(Juan 2, 13-25)

"Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición”
(Francis Scott Fitzgerald)




En el pasaje bíblico las palabras de Jesús conducen a la comprensión del templo más allá del lugar físico y geográfico que representaba para los judíos el templo de Jerusalén como lugar del encuentro con Dios. Jesús se presenta como el templo verdadero, por El podemos glorificar y alabar a Dios, a Él confluirán todos los creyentes como punto de encuentro con Dios y es a través de Él que se llega al encuentro con el Padre. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”.(Jn.14,6)

Hablando sobre el templo, en el contexto de la pascua y acercándose su muerte, Jesús hace mención de la destrucción y levantamiento del templo refiriéndose a su propia vida, la destrucción de su cuerpo y su levantamiento a través de la resurrección. Más adelante San pablo va a decir que el cuerpo es templo del Espíritu santo. En tal sentido el cuerpo está relacionado con el templo, como lugar sagrado y de comunión con Dios y los demás.

Partiendo de la expresión de Jesús: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”. Centraré esta reflexión en esta idea, de donde podremos reflexionar sobre la comprensión de la vida del ser humano como un constante proceso de destrucción y levantamiento.


Ideas claves.

1. En la vida es necesario destruir para reconstruir. Si queremos evolucionar o construir algo nuevo y mejor, es necesario destruir algo viejo y peor, si queremos explorar y descubrir nuevas dimensiones de la vida, la destrucción es una asignatura obligatoria en la existencia humana. Más aún hay destrucciones que no quisiéramos afrontar y la misma naturaleza nos conduce y nos arroja a esa destrucción confabulada con la evolución.

En tal sentido el ser humano permanentemente está destruyendo y está reconstruyendo. Desde el nacimiento comenzamos ese proceso de destrucción y reconstrucción, la salida del vientre de la madre es un proceso de destrucción en el que se destruye un ambiente de confort, de tranquilidad y seguridad. Son nueve meses de estabilidad en el que la criatura ha construido una forma de vida y la naturaleza le ha brindado las condiciones; no obstante, luego es necesario la destrucción de ese proceso que llega a su fin, para dar origen a un nuevo proceso de reconstrucción en un mundo desconocido, con amenazas y temores. Desde el nacimiento se inicia la reconstrucción de un nuevo círculo de vida en un hogar, una familia, unos padres que brindan seguridad y estabilidad.

En el mismo orden de ideas, tal círculo de vida, es necesario destruirlo para emprender un nuevo proceso y reconstruir un nuevo círculo, con la juventud y la adultez llega la destrucción de un núcleo para construir uno nuevo círculo familiar, se destruye la dependencia afectiva, psicológica y material de la persona con su familia para adquirir una nueva forma de vida independiente. De esta manera la historia personal del ser humano es un constante proceso de destrucción y construcción. 

En el mismo sentido, la muerte del ser humano se constituye en el último proceso de destrucción que da paso a la reconstrucción de una nueva vida, la vida eterna, en palabras de Jesús, si el grano de trigo no muere no puede dar frutos (Jn. 12, 24). Morir es necesario para renacer a la vida, al morir es Cristo quien hace el levantamiento y reconstruye a la persona con su Resurrección.

Quien no destruye no crece, no avanza, no evoluciona, no asume la transformación. La destrucción es necesaria en la vida, necesitamos destruir nuestros proceso de dependencia que nos hacen seres limitados y frustrados, necesitamos destruir nuestras situaciones y estados de vida negativas determinadas por odios, heridas, resentimientos; necesitamos destruir relaciones negativas que nos estancan e impiden desarrollarnos. Decidir destruir tales situaciones es reconstruir en nosotros nuevos templos libres, sanos, llenos de fe y esperanza.


2. Después de todo proceso de destrucción el ser humano está impulsado interiormente por una fuerza de levantamiento y reconstrucción. No se puede desconocer que la destrucción es un proceso doloroso que genera temor y resistencia, pero necesario para la transformación. En el proceso de trasformación es fundamental la construcción, ya que permite superar y trascender; de lo contrario la destrucción se puede constituir en frustración, en un punto de llegada final, y caótico. 

Si hacemos memoria en la historia de la humanidad, los países que han pasado por proceso de destrucción como por ejemplo las guerras mundiales o los desastres naturales han logrado superar sus destrucciones y se han restablecido, levantándose para construir mejores condiciones de vida; todo esto, a pesar de las incomprensibles causas o motivaciones de las mismas, como también de sus fatales, dolorosas y atroces consecuencias. Pero en el fondo podemos ver esa fuerza interior que conduce al hombre al levantamiento y la reconstrucción. 

Emprender el proceso de destrucción-construcción desde la fe, es descubrir y confiar que es Dios quien hace el levantamiento, que nosotros damos el paso de destruir o de dejar destruir, pero que en el fondo es Él quien hace resurgir nuevas formas de vida, nuevas esperanzas, nuevas situaciones. Él es quien reconstruye nuestro templo.



lunes, 26 de enero de 2015

Formación y desarrollo: NO SOMETERSE, NO SER AGRESIVO(A) PARA SER ASERTIVO(A).

"El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable". 
(Víctor Hugo)


No someterse, no ser  agresivo(a) para ser  asertivo(a).

Una  de  las  cosas  que  más nos  puede  costar   en las  relaciones  interpersonales  ya  sean de  amistad,  de   familia,  laboral e incluso  en  el  primer  encuentro  con  una  persona  desconocida, es  saber  cómo  reaccionar  ante  una  situación adversa cuando la  otra persona  trata de vulnerarnos  con un  gesto, una  palabra, una actitud  o una  acción.

Piensa  por  ejemplo que  estás  en una  reunión de  trabajo y  un miembro del  equipo; y además  amigo(a) tuyo,  presenta ante tu jefe  un informe en el  cual  se  atribuye todos  los méritos y esfuerzos  de la  le gestión que  tú has realizado para  alcanzar satisfactoriamente  los  objetivos propuestos en una  misión encomendada al equipo.  Ante  tal situación hay  varias  vías de  reacción motivadas  por nuestra naturaleza  humana; algunas  más  instintivas  otras  más  conscientes y  racionales. Analicemos  las  diferentes  reacciones que surgen del ser  humano ante  la adversidad,   y  sus  posibles  consecuencias.

1.    La sumisión.  Someterse sumisamente  al  adversario es  una reacción instintiva  del  ser humano, que en  eso  se parece  a algunos  animales(por  ejemplo los  cachorros de  leones), quienes  al  enfrentarse a enemigos más  fuertes que  ellos  optan por  someterse volteándose  boca arriba, lo que hace  que  el enemigo se  aleje.  De igual manera los  seres  humanos en muchas  ocasiones optan por  someterse  a  otras personas  ya  sea  por   evitar  confrontaciones, por experimentar  temor ante el otro ya que se sienten  más  débiles, como también por tener algún  tipo de  dependencia con  esa  otra  persona lo que les impide  confrontarla.  Volviendo al  ejemplo  que  he presentado  anteriormente, tomar  una  actitud  sumisa  implicaría dejar  que  ese compañero de  equipo   se  atribuyera  los méritos  de tu  trabajo y no decirle  nada, de  esta manera podrías  evitar confrontaciones, evitar  que  se  disguste  contigo  dejando  que  todo siga normal. Pero a su  vez, esta  reacción que  en el momento puede  permitir  la  calma y que todo  siga  en paz, te puede   conducir a una  tormenta  interior  en la que te sentirás  inconformes  contigo ya que  experimentarás  frustración de  no hacerte  valer y  de  sentir  que  otro  se aprovecha  de ti. No decir nada puede ser una  decisión que  evite  problemas en el grupo, que evite confrontaciones  y  discusiones ante  el  jefe, que  revelarán indicios  de malas  relaciones, de poco  trabajo en equipo y  de que  estás tratando de  sobresalir ante los demás; pero no decir  nada también puede conducir  a que la otra persona continúe  actuando  de la misma manera, cada vez  que  quiera  hacerlo.    En tal  caso la  sumisión  implica experimentar  calma fuera  de ti y un tsunami en tu interior.

2.    La  agresión. La agresión también  es una  reacción primitiva en el ser  humano que al igual que  los  animales reacciona agresivamente  ante  el adversario en busca  de la  defensa  y  preservación personal. Quizás  esta sea  la  reacción más normal por la que muchos  optarían. Llenos  de indignación por el mal proceder de un compañero de equipo  que  usurpa tu trabajo  llegas a  perder el  control  de tus  emociones y no  faltarán palabras para  desmentirle y  hacerle  quedar  mal, e  incluso tu  cerebro segregando cortisol se  dispondrá  para  la  agresión física  si  la  otra  persona persiste  y  continua contraponiéndose. En tal sentido, podrás sentir  que haces  valer  tu  estima y tu  trabajo; es probable  que  logres que la  otra persona  se lo piense  dos  veces  en una  próxima  ocasión cuando quiera meterse contigo. Pero  por  otra parte, también   experimentarás   esa tormenta  externa, en tu interior, ya que te  has descompuesto emocionalmente, has  dado quizás una  mala imagen y la  frustración de  lo acontecido no tardará  en llegar  a la  conciencia experimentando una agridulce  ante lo acontecido. Por un lado cierto aire  de  tranquilidad; por otro, el sinsabor  de tu mala reacción.

3.    La asertividad. La  asertividad  es  una  reacción más  evolucionada en el  ser humano, una  acción más  elaborada que  se produce  en el neocortex o  cerebro más  desarrollado. Implica  un control emocional y  un proceso  racional para abordar  la  situación de  la mejor  manera sin perder  el control  de la misma. Reaccionar  asertivamente  conduce  al incremento saludable de  tu   autoestima  y el  desarrollo  de tus relaciones  interpersonales. En tal sentido  volviendo  al  ejemplo  sobre el cual estamos  reflexionando, una  reacción asertiva implica abordar  la  situación confrontando a tu  compañero sobre el  informe presentado, y el  hecho de otorgarse los méritos del mismo. Seguidamente se hace necesario tener  presente  los  tres pasos para  ser  asertivo: en primer  momento, escuchar  activamente a tu compañero de  equipo; escuchar  bien qué  es  lo que  está  afirmando y por qué dice  que  él  es  el responsable de los  logros que en verdad no son  suyos. Seguidamente se  hace  necesario expresarle  que  entiendes lo que  está  diciendo, que  entiendes sus  razones y quizás  en algo  podrá  tener parte de razón; no obstante,  tú le  expresas tu punto de  vista, le  expones  la  verdad sobre  lo acontecido y comunicas  claramente tu  razones, y  de  esa manera  finalmente  le  expresamos tu deseo  de  que corrija lo afirmado, le pides  respetuosamente   que  no continúe  afirmando  que el trabajo ha sido realizado por él y  que  por  favor  hable  con  la  verdad. 


De acuerdo  a los  estudios  realizados por  autores  representativos se la  asertividad como es el  caso de Daniel Goleman.  Reaccionar  de manera  asertiva te permitirá  expresarte  de  forma  consciente, congruente, clara  directa  y equilibrada, podrás  defender tus  derechos sin la intención de  herir al otro,  actuando desde un estado interior  de  autoconfianza en lugar  de la emocionalidad  limitante  de la  ansiedad, la  culpa o la  rabia. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Formación y desarrollo: MÁS ALLÁ DEL MÍNIMO EN LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS HUMANOS.

Más  allá  del mínimo en la gestión de los  recursos humanos.

“La mejor estructura no garantizará los  resultados  ni el rendimiento. Pero la  estructura equivocada es una  garantía  de  fracaso".

(Peter Drucker)



La idea  de  considerar  que  los  recursos  humanos son lo más importante  dentro de  una organización es  un planteamiento que  poco  a poco  se  ha ido infiltrando en la cultura de las  organizaciones; no obstante, tal  idea  tiene mayor  fuerza  sobre  el discurso  de  sus  directivos  o sobre  los  documentos  escritos  que  sobre  la  realidad  del  diario  vivir  donde  la  gestión  de  las personas  se  reduce a los  tradicionales procesos  de cumplimiento legal como:  la  nómina, riesgos laborales, retiro de la empresa;  y otras necesidades  básicas que  exige el  normal funcionamiento de  una  organización.

Ciertamente que  dichas acciones  de cumplimiento legal, y básico, de  las relaciones laborales,  son necesarias  para el funcionamiento de   la empresa puesto que  su descuido es   garantía de  un mal  funcionamiento  de la misma. No obstante,  lo importante es entender que  su cumplimiento no  es  garantía de su óptimo funcionamiento puesto que no garantiza  la mayor  productividad  del  personal, un buen clima  laboral, el  control  sobre la  rotación de personal o el aumento de  la  motivación de los empleados.

De acuerdo a  la teoría la motivación de Frederick Herzberg,  cumplir  tales  acciones  es  satisfacer  las necesidades  básicas-higiénicas de los  recursos humanos, su presencia no  es un valor  agregado que genere  motivación en la organización;  pero  su ausencia  si es  causa  de  desmotivación en las personas, lo  que plantea  un verdadero reto  a los  directivos y al  departamento de  recursos  humanos de ir más  allá  del  mínimo, un reto  que  exige  generar  valor añadido a  la empresa a  través  de  una  gestión del  talento que busque  el  desarrollo personal y profesional, la motivación y  la productividad de  las personas en la empresa.  

Para  alcanzar  tal logro es fundamental la  creación de un plan  estratégico de  recursos humanos  en el que  se  puedan identificar:

1.    Alineación de  los  recursos  humanos con los objetivos  estratégicos de la empresa. Esta alineación es  clave ya que la  estrategia  de la empresa  es el molde  que le  da  la  forma a  los  recursos  humanos y por  ello todo cuanto se  haga en las personas desde el momento de su selección, promoción, motivación y desarrollo no  tiene otro fin que  la  consecución de  los objetivos  estratégicos. Estos  objetivos  determinan el número de  personas, los  perfiles de los empleados que se requieren, la estructura organizacional, la  cultura empresarial y todo cuanto contribuya a la  gestión de las personas.  

2.    Coherencia  en los procesos. Es importante  que  los  procesos  sean coherentes con la misión y  visión de  la organización y que entre un proceso  y otro haya interrelación  permitiendo que el todo funcione como un verdadero sistema donde los procesos  son expresión de  la  cultura  organizacional.

3.    Generación de valor  añadido. Para generar  valor es  fundamental  la iniciativa, la innovación o creatividad  que marcan la diferencia y  permiten ir más  allá  de lo  básico  y común, planteando ideas novedosas sobre  la gestión del talento. En tal sentido, como en un proceso  de  causa  efecto, si la gestión genera valor añadido sobre las personas,  estás tendrán que  ir más  allá  de lo mínimo, aumentando su productividad, generando  valor  añadido a la organización.

4.    Integralidad. La planeación de  los  recursos  humanos ha de  ser integral, abarcando todos  los momentos  de la vida de una persona en la empresa, desde  la entrada,  desarrollo y retiro de la misma. A  partir  de  esos momentos es  clave planear procesos  de  selección y de acogida  de las personas  a  la empresa, procesos de gestión del  talento que  identifiquen las competencias  de las personas, que le ayuden a  superar sus áreas  de mejora, proceso de  reconocimiento e incentivo del talento, procesos de  promoción de los  empleados partiendo de su  desarrollo personal  y profesional. Procesos de  gestión del conocimiento que permitan que lo que la persona aporte con su desempeño y  conocimientos  sea un intangible de valor para la organización.  Es  importante  también   gestionar la  retirada  de la  empresa, buscando que las personas  salgan por  la puerta  de adelante, que  salgan  con gratitud  y  con sentimientos  de  afecto hacia  la organización.

sábado, 16 de agosto de 2014

Píldoras del evangelio: LA FE, MEDIO DE SALVACIÓN UNIVERSAL

La fe, medio de  salvación universal.
(Mateo 15, 21-28)


El  texto bíblico nos adentra  a  uno  de los  temas  de controversia entre  Jesús y  los  grupos  religiosos  de  su tiempo, especialmente  fariseos  y escribas; en esta ocasión  tiene  que  ver  con el planteamiento de  la universalidad  de la  salvación  cuya única exigencia  es  la fe  en Jesús  como el Hijo de  Dios, idea que se contrapone al exclusivismo  que  planteaban los  judíos quienes consideraban que solo serían salvadoS  los que pertenecieran étnicamente  al  pueblo de  Israel.

Aunque inicialmente Jesús pareciera no  atender  a la  mujer por  pertenecer al pueblo pagano, los  llamados  perros en el contexto histórico;  el milagro que realiza y  la  exaltación  que le hace  a la mujer por  su fe,  manifiestan la manera en que la obra de  Jesús supera el exclusivismo  y la exclusión promovida por  los judíos.

A  su  vez  el texto es  un reproche  a la  actitud  de los  judíos  quienes  no  acogieron a  Jesús obligándole  a  desplazarse  a  territorio pagano y la respuesta de  fe  de la mujer  es la muestra de cómo los que inicialmente no eran  los elegidos, son los que  acogen y   reconocen a Jesús como el Hijo de Dios.

1.    La  fe  implica  salir de nuestro terreno para ir al encuentro con Jesús que se nos acerca.  Salir al encuentro con Jesús a  ejemplo de la mujer  cananea quiere  decir que acojamos  a  Dios que se acerca a nuestro terreno, o sea  nuestra  realidad, nustra vida; para  realizar  su obra  salvífica  cambiando  nuestra manera  de pensar y  actuar,   transformándonos  en hombres nuevos. En tal sentido la  persona  que  sale al encuentro con Jesús reconoce  su  situación de pecado,  deja  que  Dios entre  en  ella y la  transforme  para llevar  una  vida nueva.

2.    La suplica de  fe se realiza con  humildad. La  mujer  del evangelio se prostró ante  Jesús, acto que  refleja una  actitud  de humildad que  denota  su  humillación y  la  exaltación de  Jesús  como Dios el único ante  quien  hemos  de  postrar  nuestra  vida.  Suplicar a  Dios con humildad  implica  sentirnos  necesitados y saber  que no somos  nada ante  él, que  es de él  quien recibimos lo necesario para  nuestra  vida y  que  por  ello le  doblamos  nuestras  rodillas  para  rendirle  culto y adoración.

3.    Dios nos salva porque  nos ama y porque tenemos  fe.  La fe es  el único requisito para hacer parte  de  la Iglesia y la salvación universal; en tal sentido, no es la  pertenencia a un grupo específico o la identificación con una  corriente  de pensamiento lo que nos  hace participes  de la  salvación automáticamente. Pertenecer  a un grupo de  creyentes, a unas  prácticas particulares  de  cristianismo son los medio que  cada persona puede  utilizar para llevar una relación con Dios  siempre  y cuando lo haga  con fe, dejando que  Dios  guie  su  vida  y la  transforme. 


4.    La fe vence las barreras humanas. Siempre vamos encontrar  barreras  humanas en nuestro camino de  fe, expresadas en forma  de  creencias, tradiciones o costumbres  que  se  arraigan en  nuestro medio y  que nos generan exclusiones e impedimentos para alejarnos del amor y la gracia de  Dios. Lo importante  es  no dejarnos  vencer por esas barreras teniendo perseverancia y convencimiento de aquel en quien tenemos  nuestra  confianza es Jesucrito el  Hijo de  Dios.

martes, 12 de agosto de 2014

Formación y desarrollo: SE TRATA DE CONVERSAR Y NO DE CONVENCER.

Que sus  conversaciones  sean siempre  agradables y de buen gusto, sabiendo responder a  cada uno como conviene. (San Pablo, Colosenses 4,6)

Se trata de conversar  y no  de convencer.




Aunque  la  comunicación es tan  normal en los  seres  humanos que a  diario nos estamos relacionando; no  siempre nos  comunicamos de manera   efectiva  y afectivamente positiva;  lo que genera muchos de nuestros conflictos en las   relaciones  personales  y   laborales.

Cada vez que nos  dirigimos a otra persona, nuestra  comunicación lleva  una  carga  emocional que  determina  la manera  de relacionarnos, la  manera  de  dirigir  las  palabras y usar  los  gestos corporales; como también de expresar  las  ideas. Por  ello es  importante prestar  atención a  las emociones  que nos  mueven al comunicarnos  si queremos mejorar nuestra  comunicación y  evitar  que  el  resultado  final de  una  conversación no  sea  el que  inicialmente  queríamos  alcanzar.

Nos puede costar comunicarnos  con un  compañero de trabajo, con el  jefe o  con un  subalternos  porque cada vez  que  emprendemos  una conversación sentimos  que  entramos  en una  pista  de competición en la  que  necesitamos   tener  la  razón sí o sí, no  hay  lugar  a  la  diferencia  de pensamiento, a la diversidad  de perspectivas o experiencias, solo existe  una manera, una  visión, y  es  la  nuestra; por tal    razón la conversación no es  un dialogo de aportes  y crecimiento entre  dos partes, sino  una  lucha  del  ego por  convencer  al otro de  que  tiene que pensar  igual a nosotros, renunciar  a  sus  ideas  y convalidar las  nuestras, esta  manera  de comunicarnos  es tan negativa  que nos  roba  energías, nos  genera malos  climas  laborales, aislamiento del  grupo de trabajo y por ende dificultades de relación en el la vida  laboral.

Propongo  a  continuación tres pasos que nos ayudarán a iniciar un proceso de mejoramiento en nuestra  comunicación desde la  parte  emocional:

1.    Hagamos un  análisis de las emociones que nos acompañan  al  comunicarnos. Quizás  podamos tener dificultades  en nuestra  comunicación de manera  inconsciente, lo que nos  hace  ir  por la  vida de conflicto en conflicto; por  ello, es importante que  hagamos  un análisis de las  emociones  que  nos acompañan  en nuestras  conversaciones. Para tal fin es  fundamental  preguntarnos  ¿Cómo  nos  sentimos en nuestros diálogos? ¿Nos  llenamos  de  rabia o   frustración cuando los demás no piensan igual? ¿Nos  valemos de  cualquier  medio para imponer nuestras  ideas y quedar  satisfechos? ¿No  dialogamos, si no  que polemizamos? ¿Cómo son los  resultados emocionales de nuestras  conversaciones, positivos  o negativos? ¿Demoramos tiempo conectados a las  emociones negativas después de una  conversación polémica? Tomar  conciencia  de  las  emociones  que acompañan nuestro dialogo o que quedan en nosotros después  de  una conversación es  muy  importante para iniciar un proceso de mejoramiento de nuestra  comunicación ya que  si   nos  damos cuenta  de  esta  realidad podemos buscar  los medios para  trabajar  en las  dificultades que  se nos estén presentando.

2.    Exploremos las  causas  de nuestras emociones negativas. Como sabemos todo efecto  tiene  una  causa. Por ello es importante  identificarlas   para  intervenir  sobre  ellas. Esto lo podemos hacer  mediante un trabajo de  autoconocimiento y de  reflexión que nos permita  identificar  de dónde  provienen nuestras  dificultades  al comunicarnos. Ya sea  de una necesidad de   aprobación debido a  las inseguridades  personales que  se han ido  creando en nosotros, ya  sea  de nuestra incapacidad  de aceptar las  diferencias  o nuestra necesidades  afectivas de sentirnos  querido solo cuando los demás  piensan igual  que nosotros; o bien sea  por nuestra incapacidad de expresar  la  diferencia de pensamiento que nos  lleva  a  la frustración de  tener  que someternos siempre  a la percepción del otro, aunque no estemos de acuerdo.  Tales causas  pueden estar  relacionadas  con conductas que  marcaron nuestra infancia  y  forjaron en nosotros rasgos  de un carácter  intolerante o inseguro.

3.    Trabajemos  en el mejoramiento de  nuestras dificultades. Esto exige  de  nuestra parte una dosis  de humildad para  reconocer  nuestras  falencias,  aceptar  que  los  resultados  emocionales  en nuestro interior dependen solo de nosotros y no de los  demás; de manera que si estamos experimentando emociones  negativas, el cambio tenemos que hacerlo es en nosotros y no en los demás. Identificadas  las  falencias  y dependiendo de la  gravedad  de  sus  raíces podemos aplicar acciones  acordes  a  la situación, en ocasiones  es  preferible  buscar  una  ayuda  profesional  que nos pueda  dar  las  orientaciones  adecuadas y  trabajar  de  forma acertada sobre las  causas;  importante también el apoyo de  personas  de  confianza o pequeños  grupos  que nos ayuden en  los ejercicios de mejoramiento. 


Una mejor manera de comunicarnos nos ayudará a  tener mejores  relaciones laborales con nuestros  superiores aun cuando no estemos  de acuerdo con sus planteamientos, los cuales tendremos que  respetar y cumplir. Y también una mejor  relación  con nuestros  colegas  y subalternos  cuando estén en desacuerdo con nuestras  ideas  y decisiones, quienes podrán tener una  visión diferente; y nosotros la  responsabilidad  de  decidir ya sea teniendo, o no, presente  sus perspectivas. Siempre nos  vamos a encontrar con esta  realidad: jefes con los que no estamos  de acuerdo y subalternos que no  están de acuerdo con nosotros. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Píldoras del evangelio: NO SENTIMOS MIEDO PORQUE NOS HUNDIMOS, NOS HUNDIMOS PORQUE SENTIMOS MIEDO.

No sentimos miedo porque nos  hundimos, nos  hundimos  porque sentimos miedo.
(Mt. 14, 22-33)


El pasaje  bíblico es  un texto  cargado de  simbolismos que   representa la difícil  misión de los discípulos  de Jesús, y   las dificultades que  tuvo  que afrontar la  comunidad de los primeros   cristianos después  su muerte  y resurrección. Por  otra parte, representa el liderazgo de  Pedro, porta voz de  la  comunidad  de los  creyentes, “tú eres Pedro y sobre  esta piedra construiré mi Iglesia” (Mt. 16,18-19); su profesión de  fe, es la  profesión de  toda una  comunidad que a pesar de  las dificultades reconoce  a  Jesús a través de  los  milagros que  realiza en medio de  ellos.

La  barca  es  la imagen de  la  Iglesia o  comunidad de  los  creyentes; las  olas  y los  vientos  contrarios  son  el simbolismo de las fuerzas  del mal, la  angustia  y la muerte. Así se  representa  la  difícil situación por la  que  pasaba  la  comunidad  a  la  que se  está dirigiendo Mateo.

 Los discípulos van delante ya que Jesús los envió solos,  y  la barca  está distante  de la orilla; esto representa la manera como los creyentes se sienten después  de la muerte de  Jesús, creen que está lejos y los  ha  abandonado, por ello sienten miedo y se sienten amenazados por  las adversidades: “estaban los discípulos con las puertas  cerradas, por miedo a los  judíos” (Jn.20,19); la  hora  en   la que  Jesús  se aparece  y calma la  tempestad es casi en el amanecer, la  hora de la resurrección, la hora  en la que Dios actúa: “el primer  día  de la semana muy temprano, cuando todavía estaba muy oscuro…” (Jn 20,1-10); el hecho de  que Jesús  aparezca   caminado  sobre  las  aguas y calme la  tempestad demuestra  que  Él tiene  poder  sobre  la muerte y  sobre  el mal, así como apareció el ángel  sentado sobre  la piedra en la  tumba  de  Jesús, Dios  tiene potestad  sobre la muerte(Mt. 28,2), sobre la enfermedad (Mt.9,29), sobre  los espíritus  del mal (Mt.8,28-34); Él  está por encima de todo.

Si Pedro que  representa  la comunidad se  ha hundido después  de haber  caminado unos  pasos, es porque la  comunidad  de los creyentes  ha  dado pequeños pasos en la fe después  de ver los milagros  de Jesús,  pero  el miedo  y la falta  de  confianza les  hace perecer y sentir que  se  hunden cuando tienen que  afrontan  las  adversidades de la fe, esta actitud  ya la  había relatado Mateo  cuando los discípulos dijeron que seguirían Jesús a donde  fuera; no obstante, cuando iban en la  barca  y  llegó la tempestad, sintieron miedo (Mt. 8, 18-27).

ENSEÑANAZAS.

1.    La  fe en Dios implica alegrarnos con sus milagros  y mantener la confianza en la  adversidad. Cuando emprendemos un proyecto y las  cosas marchan bien nos llenamos  de entusiasmos y apostamos  por  ese  proyecto, pero  quizás  cuando las  cosas  se ponen difíciles empezamos  a  dudar y decidimos  dejarlo por no afrontar la adversidad. En el campo de la fe  nos puede  pasar lo mismo.
   
    Es  fácil  reconocer  a Dios cuando  vemos  sus  milagros,  cuando nos llenamos de  emociones  por  las  alegrías  de  la  vida, cuando  los  vientos  soplan a nuestro favor, y  está  bien que  así  lo hagamos; sin embargo, es necesario  mantenernos  firmes  en la  adversidad  cuando las  cosas  no  son favorables  para nosotros y el mundo nos  pone  a prueba. La  fe  es reconocer  a Dios  en la  alegrías de  la  vida pero  también su presencia en los momentos  duros de nuestra  existencia; quizás  nos identificamos con el  comportamiento de los discípulos  que  después  de ver un milagro se  llenaban de emoción, pero  cuando  llegaba la  dificultad dudaban de  la presencia de Jesús  en medio de  ellos; no obstante  la  Palabra  de Dios nos invita a  mantener  la fe,  aun cuando la  barca  de nuestro  viaje pareciera  hundirse.

2.    No sentimos miedo porque nos  hundimos, nos  hundimos  porque sentimos miedo. Ciertamente que todos  en algún momento de nuestra  vida hemos  sentido miedo, y es normal, ya que este hace parte de nuestras emociones y nuestra naturaleza humana; sin embargo  cuando el miedo se apodera de nosotros  es  porque  tenemos  ausencia  de  fe en Dios, y la  falta  de  fe  nos  paraliza y nos  hunde en nuestro  caminar. Pero cuando ponemos nuestra mirada  firmemente  en  Jesucristo, podemos sentir que en nuestra  vida  acontecen situaciones extraordinarias, situaciones que  para nosotros  parecían imposibles, ya que  tener la mira  puesta  en Él nos permite tener dominio sobre las  fuerzas  del mal, llenarnos  de confianza para  vencer la  adversidad y caminar sobre las olas del mal, no porque lo hagamos  nosotros, sino porque  es Él quien lo hace en nosotros, es  El  quien nos  lleva con su  mirada  infundiéndonos  seguridad. En tal sentido, no es el  hundirnos ante  las  situaciones difíciles  de la  vida  lo que nos  genera miedo, sino  los miedos los que generan situaciones difíciles  que nos hacen hundir.

    Todo aquello que no somos  capaces  de superar, las barreras  de nuestra  vida, los  pasos  que no nos  atrevemos a  dar son el  resultado  de nuestros miedos, son el resultado de una  ausencia  de  fe, pero si  abrimos  la puerta  a la  fe no  habrá  lugar  al   el miedo ya  que donde  hay fe no hay  miedo.

3.    Los que se montan en la barca  de  Jesús nunca  viajan solos. Al  alejarnos  de la  orilla  de nuestras  seguridades podemos  sentir que vamos  solos  en  el viaje  de  la  vida arriesgándonos  en la aventura  de la fe; sin embargo no es  así,  si decidimos viajar en la  barca  de  Jesús, su Iglesia, nuca  vamos  a  estar  solos, Él  siempre nos  acompañará, solo que  a veces nos  cuesta  reconocerlo, si analizamos  su Palabra  podemos confiar que Él siempre estará ahí, especialmente en los momentos  difíciles para  darnos  ánimo, para  que  descubramos  que nos  viajamos  solos. “Yo estaré  con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mt. 28,20)
     
     Es probable  que  hayamos  pasado  por  algún momento duro de nuestra  vida, que hayamos  sentido  que  todos nos  abandonaron, pero ¿Será  que Dios también nos abandonó? De  seguro que NO,  si estamos  en su  barca y  aclamamos a Él, encontraremos  su  respuesta. Así que NO hay porque dudar  ¡Ánimo! En su barca nunca  estaremos  solos.